ACTITUDES Y FASES DE LA JUBILACIÓN
Desde un punto de vista psicológico, lo importante no es la jubilación en sí misma ni la edad en la que se produce. Lo verdaderamente significativo es la valoración que la persona haga de ella y la actitud que adopte ante la misma.
Actitudes ante la jubilación
Las variables que determinan la actitud hacia la jubilación se pueden clasificar en tres tipos: Características profesionales. La actitud frente a la jubilación anticipada es más positiva cuantos más esfuerzos físicos han de realizarse en la actividad laboral. Por el contrario, cuanto menor es la empresa, y mejor el buen clima de trabajo y mayor la vinculación entre el personal, los empleados se muestren más reticentes a abandonar su puesto. Sin embargo, en las ciudades pequeñas y zonas rurales, el volumen de la empresa es menos importante que la posesión de una pequeña finca o un huerto.
Valoración y satisfacción con la situación profesional. Si el trabajo proporciona a la persona un cierto prestigio y contactos sociales que se valoran positivamente, resultará más difícil abandonar el trabajo. Por otro lado, las personas de más de sesenta años, cuanto más descontentos están con su currículum y con sus circunstancias laborales, se enfrentan de un modo más negativo a la jubilación. Este hecho se explica por el “efecto de las acciones no acabadas”, es decir, la jubilación inminente recuerda a la persona que se le acaba el tiempo para conseguir las metas profesionales que ha perseguido durante años.
Modo de ligarse a la ocupación. Hay muchas personas que sólo viven para el trabajo, lo que supone centrar los intereses vitales en lo estrictamente profesional, abandonando otros aspectos importantes como la familia. Estas personas suelen encontrar decepcionante la jubilación porque para ellas supone una especie de rotura de su personalidad.
Fases de la jubilación
Atchley habla de la jubilación como un proceso en el que pueden distinguirse las siguientes fases:
La prejubilación. Es la etapa que se orienta hacia que la persona empiece a pensar sobre la idea de jubilarse. Esta etapa puede dar lugar a una serie de expectativas más o menos fantásticas que, posteriormente, van a dar lugar a dificultades por su irrealidad. Durante esta etapa la persona debe irse preparando para reorganizar su vida como consecuencia de la jubilación. Así, algunas empresas ofertan cursos de preparación en los que se tratan temas como el envejecimiento, los hábitos saludables de vida, la utilización del tiempo libre, ...
La jubilación. Es una etapa en la que se dan diferentes tipos de vivencias. La persona aprovecha para hacer todo lo que no pudo hacer antes, a este periodo se le conoce como luna de miel. También puede dedicar su tiempo a continuar con las actividades de ocio planificadas, cambiando únicamente el tiempo que se les dedica. O bien descansar y relajarse.
El desencanto y la depresión. Es una etapa en la que la persona se siente frustrada, descontenta, porque sus fantasías sobre la jubilación no se cumplen, no sabe hacer uso de su nueva libertad o surgen problemas económicos o de salud.
Reorientación. En esta fase, la persona se esfuerza por construir percepciones más realistas y por desarrollar unas rutinas aceptables y abiertas. Durante esta etapa, el individuo comprende que la jubilación es un nuevo estilo de vida, con unos roles nuevos que deben irse asumiendo.
Estabilidad. En esta última etapa de la jubilación, se logra mantener el ajuste entre la actitud hacia la jubilación y las posibilidades reales.